A pesar de que existe la creencia de que fue César Manrique fue el autor la idea de las casas de Lanzarote debían pintarse de blanco y sus puertas y ventanas de verde para que quedasen más bonitos los pueblos y armonizasen con  la naturaleza del suelo volcánico, eso no es así. De hecho la arquitectura de la Isla se ha visto muy condicionada por el clima. El hecho de que las casas sean predominantemente  blancas es porque de este modo funciona como espejo ante los rayos solares impidiendo que se eleve la temperatura interior de las viviendas. 

 

Desde el aire se puede ver que el blanco predomina en las casas y edificios de la isla

 

También en los patios concretados y las azoteas echadas inclinadas tienen un objetivo relacionado con el sol  de la isla, ya  que sirven para recolectar el agua de lluvia (que es escasa) para recogerla en estanques de piedra. El motivo por el que el verde domina las puertas y ventanas, es que en el pasado los pescadores usaban para ello la pintura que le sobraba después de habar pintado sus barcos. De 1430 a 1850 no había en Lanzarote ferreterías como las actuales, sino almacenes que vendían materiales para la construcción. Las embarcaciones que se hacían en Lanzarote para la pesca se pintaban casi todas con las mismas pinturas, que era lo que había: sobre todo blanco y el verde, aunque también el negro, el amarillo y el azul, así como el barniz oscuro. Antes de 1965 que llegó la pintura plástica se usaba la cal para blanquear los exteriores e interiores de las casas.

Como había pocas pinturas de aceite a la venta, cuando llegaba un barco desde la costa africana, después los marineros lo varaban lo reparaban y lo pintaban. Durante este proceso era frecuente que los pescadores cogiesen alguna brocha y algo de pintura para pintar las puertas y ventanas de sus casas. Es por esta falta de variedad en el mercado y también a los escasos recursos de los pescadores que puertas y ventanas se pintasen la mayoría en verde.

Por otra parte las influencias portuguesas y andaluzas explican los balcones de madera que cuelgan de las fachadas y de los patios interiores y los tragaluces que se pueden ver, por ejemplo en Teguise. También podemos ver influencias coloniales y son típicos de la isla los techos planos culminados con decoraciones en forma de sombrero o de cúpula.

Aunque el interior de las casas suele ser más bien sobrio, suelen adornarse con piezas de cerámica y alfarería.

Si bien César Manrique no impuso la regla de pintado de las casas como se le cuenta numerosas veces a los turistas, sí insistió en la necesidad de creación de un modelo de infraestructura turística basada entre en la simbiosis humana-naturaleza que ha caracterizado casi toda su obra. Como ya hemos explicado numerosas veces en este blog de alquiler vacacional de Villalia, Manrique y su obra han tenido una enorme influencia en lo que hoy es la identidad e imagen de Lanzarote. 

 

 

 

 

Live the place