Los Jameos del Agua están en riesgo debido a la costumbre de muchos visitantes de arrojar monedas  en el lago de este centro turístico del Cabildo de Lanzarote imitando el rito de la Fontana de Trevi en Roma. A pesar de que desde hace años se intenta concienciar a los turistas de que las monedas son peligrosas para su fauna a través de los carteles prohibiendo esa tradición en varios idiomas, son muchos los que siguen confundiendo la laguna con un pozo de los deseos.

Los expertos alertan del efecto “potencialmente catastrófico” del óxido de los metales para la fauna endémica de uno de los espacios naturales más emblemáticos de Lanzarote, pero también para todo el ecosistema de la cueva.

Un grupo de investigadores de las universidades de La Laguna, Hamburgo, Copenhague, Texas y el Centro para el Estudio de Ecosistemas de Italia que intervinieron en la redacción de la Guía Interpretativa de los ecosistemas anquialinos de Jameos del Agua y Túnel de la Atlántida, ha advertido que los metales tóxicos que se desprenden al oxidarse las monedas (particularmente las de cobre) son perjudiciales para la supervivencia de este ecosistema único en el mundo. Es importante recordar que el tubo volcánico de La Corona tiene registradas 77 especies endémicas, 32 de las cuales son exclusivas. 

 

Los cangrejos ciegos son uno de los símbolos de los Jameos del Agua 

 

Las partículas producto de la corrosión se concentran en los sedimentos y en las diatomeas, y son luego arrastradas por las corrientes de la marea a lo largo del Túnel de la Atlántida.

El documento destaca la fragilidad del ecosistema amenazada por la visita diaria de un gran número de turistas con acceso directo a la laguna. Aunque en los últimos años se ha intensificado la retirada de las monedas con buzos, el Cabildo ha anunciado la colocación de un sistema de vigilancia con cámaras, mediante circuito cerrado, para detectar a los que infrinjan la normativa y así poder sancionarlos, ya que la colocación de carteles no ha sido suficiente para disuadirlos.

 

A pesar de las limpiezas muchas monedas se quedan escondidas en grietas o rincones inaccesibles a los buzos

 No es la primera vez que alguna de las tradiciones turísticas pone en peligro el monumento en sí o su entorno, como ya sucedió por ejemplo en la Catedral de Santiago de Compostela, que tuvo que prohibir la costumbre de golpear con la cabeza al “Santo dos Croques” y poner los dedos en el parteluz debido al desgaste que se estaba produciendo en las esculturas. 

 

 

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