Muchas de las villas vacacionales de Villalia se encuentran en el área de Papagayo, y las restantes se encuentran a una cómoda distancia para ir a conocerla. Si vienes a Lanzarote y preguntas por las playas que no debes dejar de visitar, probablemente la mayoría te dirá que no puedes perderte los arenales de Punta Papagayo, una zona casi virgen que está dentro del Área Protegida de Los Ajaches, al este de Playa Blanca y en el sur de esta isla canaria. Sus  tranquilas calas están separadas por diferentes peñones que les da una gran sensación de privacidad. A lo largo de casi dos kilómetros se encuentran playa Mujeres, El Pozo, Caleta del Congrio, Puerto Muelas y El Papagayo.  Playa Papagayo es sin duda una de las más conocidas de Lanzarote. Está protegida del viento por la montaña y las rocas pardas que la rodean y que contrastan con sus aguas color esmeralda. A nivel paisajístico es espectacular, y tiene unas magníficas vistas al islote de Lobos y la vecina isla de Fuerteventura. 

 

Un área que ha permanecido ajena al desarrollo urbanístico y al fenómeno turístico, al margen de masificaciones, sin resorts de todo incluido, bloques de apartamentos, tiendas o locales.  Sólo un chiringuito con un pequeño restaurante y el camping dan servicio a Playa Papagayo y forman parte de su encanto. 

 

 

 

A pesar de ser una cala, la extensión de Playa Papagayo hace que nunca de sensación de saturación, ni siquiera en pleno verano cuando está muy frecuentada por los que acuden a Lanzarote a pasar sus vacaciones. Su tranquilidad la hace perfecta para que los niños puedan jugar sin que sus padres tengan que preocuparse, para practicar deportes, una lectura relajada, pasear o simplemente bañarse y tomar el sol. Precisamente para los que quieran broncearse esta playa es perfecta, ya que al no haber vegetación en la zona prácticamente no hay sombra, y el hecho de encontrarse protegida por las rocas hace que el sol se haga notar. Es recomendable llevar protección solar, líquido para hidratarse y sombrilla o algo para protegerse la cabeza. 

La proximidad al núcleo turístico de Playa Blanca permite llegar en apenas cinco minutos en coche, donde podrás aparcar sin problema, pero también se puede ir a pie o en bicicleta desde Playa Blanca. El acceso en coche se hace a través de una pista de tierra bien señalizada y previo pago de 3 euros por entrar a esta zona protegida que nos permitirá estar en todas las playas durante todo el día.

 

 

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