El Museo Atlántico es el primer museo submarino en Europa. Situado en la costa de Lanzarote, en el Puerto Marina Rubicón, en Playa Blanca, permite contemplar las esculturas de Jason deCaires Taylor buceando o desde un barco con suelo transparente.  Este artista conocido por sus obras sumergidas sólo utiliza materiales respetuosos con el ecosistema marino y que faciliten la vida natural para que esas obras lleguen a convertirse en nuevos arrecifes coralinos, reuniendo algas, moluscos y especies vegetales en torno a si, hasta que la obra se funda con la naturaleza hasta desaparecer. Su trabajo en las islas caribeñas de la Granada ha sido elegido como una de las 25 Maravillas del Mundo por National Geographic.

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Foto: Jason deCaires Taylor web

 

Aunque el proyecto no está totalmente finalizado ya se pueden ver las primeras obras, y para cuando esté rematado (según las previsiones en torno al verano de 2017), llegará a contar con un total de 300 obras que estarán sumergidas a unos 12 metros de profundidad. Esto permite que el museo sea visitable por buceadores de todos los niveles, desde un barco con suelo de cristal y que, incluso, algunos días pueda verse desde la costa cuando el mar esté en calma. Se estima que las esculturas puedan aguantar hasta 300 años sumergidas manteniendo durante siglos las poses cotidianas reflejadas por Jason deCaires: realizando un selfie bajo el agua, abrazando a su pareja, arrastrando una maleta, o caminando por el fondo marino. Son los propios vecinos de Lanzarote los que inspiraron estas figuras que permanecerán sumergidas durante décadas bajo el mar que rodea la isla. 

 

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Foto: Jason deCaires web

 

Según el artista, Lanzarote es el lugar óptimo para este museo submarino por la conexión existente entre arte y naturaleza y el legado de César Manrique que ejemplifica una forma de hacer arte de una manera sostenible y perdurable.

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Foto: Jason deCaires web

 

A esta primera fase, llamada El Rubicón, por el río cruzado por Julio César, sin autorización del Senado, atravesando la frontera entre Italia y la Galia Cisalpina se unirán luego otras esculturass hasta alcanzar las 300, que se dirigirán hacia el mismo destino, el umbral que conecta el Atlántico con la superficie del museo.

El Museo Atlántico también cumplirá la función de ayudar al ecosistema, ya sea con las propias piezas del museo (elaboradas con materiales que respetan la flora y fauna del suelo marino) o destinando el 2% de los ingresos que genere el museo se destinarán a la investigación y divulgación de la riqueza de las especies y los fondos marinos de la Isla.

 

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