Lanzarote es una isla canaria repleta de maravillas naturales y elementos propios que la hacen idónea como destino de vacaciones, sobre todos para aquellos que además de sol y playa, buscan destinos que ofrezcan experiencias diferentes.

A poco más de 10 kilómetros de Playa Blanca se encuentra el triángulo formado por el Golfo, los Hervideros, y  las Salinas, todos ellos de visita obligada para quien quiera conocer Lanzarote. 

Merece la pena acercarse hasta este lugar para disfrutar del pescado fresco recién traído del mar en alguno de los restaurantes de El Golfo. En este pequeño pueblo marinero aún es posible que te preparen en el momento lo que los pescadores acaban de traer en sus barcas.

Las salinas de Janubio están próximas a Yaiza y del Parque Nacional de Timanfaya, en el Sur-Oeste de Lanzarote y han sido declaradas espacio natural protegido por la Unión Europea, por lo que aún hoy siguen activas y desarrollando su actividad. Las salinas conforman un inusual paisaje formado por  440.000 metros cuadrados de colores y formas en contraste con la negra arena de la playa de Janubio. Esto es producto de las erupciones de Timanfaya sucedidas  entre 1730 y 1736, cuyas coladas cerraron el antiguo golfo y crearon la laguna interior donde posteriormente surgieron las salinas a finales del siglo XIX en un campo erial donde se cultivaba trigo, maíz, cebada y centeno.

Salinas Janubio excursion

Además de su valor paisajístico y ecológico, merece la pena visitar las salinas por la originalidad de su arquitectura salinera y la singularidad de sus sistemas hidráulicos. Gracias a su lago central, procedente de las aguas de la costa, produce la sal que hoy se comercializa para el mercado interior de la isla pero que anteriormente estuvo vinculada a la industria pesquera de la isla.

También merece la pena recorrer los pocos kilómetros que separan Las Salinas de Janubio de Los Hervideros a través de la estrecha carretera diseñada por César Manrique. El poder de la naturaleza vuelve a ponerse de manifiesto en este lugar de rocosa geografía volcánica cincelado a golpe de mar durante más de dos siglos. El particular y fascinante paisaje costero se produjo por el rápido enfriamiento de la lava procedente de la erupción de Timanfaya al contacto con el agua del mar y los años de erosión de las olas que generaron cuevas submarinas, arcos y recovecos.

Es recomendable seguir estrictamente el camino marcado, especialmente si la visita se hace con niños, para evitar cualquier problema.

 

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