Con la llegada del otoño el viento se va calmando y el mar se va templando. La isla está especialmente bonita en esta época del año y mantiene esas suaves temperaturas canarias que permiten disfrutar de un tiempo casi veraniego durante muchos meses.

 

 

Mientras en el resto de lugares las temperaturas descienden, los cielos se cubren y comienzan las lluvias, en la isla aún se puede disfrutar de la playa y de la piscina que tienen todas las villas vacacionales de Villalia. Es el momento perfecto para combinar el disfrute del sol, el mar y  la piscina con diversos recorridos por la isla. Te aconsejamos que alquiles un coche, tomes el volante, y recorras la carretera para disfrutar al máximo de todos los atractivos de la isla. Aunque vengas con intención de descansar, seguro que te impresionará la especial fusión entre arte y naturaleza característica de Lanzarote.

Hay ciertas visitas que son imprescindibles para conocer Lanzarote. Una de ellas el Parque Nacional de Timanfaya o Montañas de Fuego, el paisaje más reconocible de la isla, que mezcla distintos tonos rojizos y es fruto de las erupciones volcánicas que se produjeron durante el siglo XVIII. Su peculiar suelo rugoso y la ausencia de vegetación te harán sentir como si caminases por marte. Durante la visita a las Montañas de Fuego (es necesario hacerlo en autobús –o guagua- o a pie) verás como los piroclastos (el liquen blanco) va reconquistando parte de ese árido terreno procedente de la ceniza y la lava carente de verde vegetación.

Otro de los atractivos de la visita es ver (y probar) cómo se asa la comida al calor del subsuelo que aún está incandescente en el restaurante diseñado por César Manrique.

La huella y el genio de Manrique también pueden verse en la Cueva de los Verdes, un interesante recorrido por las entrañas de la isla originado por la actividad volcánica. Sus hermosos paisajes de estalactitas, estalagmitas, galerías y lagos subterráneos son otro ejemplo de la integración respetuosa entre naturaleza y la acción del hombre.

Otro ejemplo de ello son los Jameos del Agua, una laguna subterránea fruto de las erupciones, que se encuentra dentro de un túnel volcánico. Allí podrás ver una especie autóctona de la isla, los blancos cangrejos ciegos, reposando en el fondo de las aguas cristalinas.

Las erupciones volcánicas también produjeron el mayor campo de lapilli de las Islas Canarias cuyas propiedades aprovecharon los agricultores de la isla en La Gueria para sembrar vides y otras plantas rodeándolas de muros semicirculares para protegerlas del viento.  

 

 

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