Lanzarote es un paraíso natural que ha sabido conservarse así a pesar del desarrollo turístico y el desarrollo económico. La UNESCO ha reconocido el trabajo de protección y conservación de la naturaleza y el medio ambiente le declarándolo Reserva de la Biosfera, el 7 de octubre de 1993. Un premio a la esforzada labor de los isleños por mantener uno de sus rasgos más identificativos, el respeto y la conservación de su entorno, logrando una de las simbiosis más reconocidas entre la actividad del hombre y la naturaleza.

 La isla  fue la segunda Reserva de la Biosfera en Canarias y fue la primera vez que la UNESCO hace esa declaración a un territorio en su conjunto, incluyendo a todos sus núcleos de población. La declaración de Reserva de la Biosfera busca mantener y generar valores naturales y culturales mediante una correcta gestión científica, socialmente respetuosa, culturalmente creativa y operativamente sostenible. 

La isla posee un alto valor ambiental y cuenta con ecosistemas representativos y enclaves altamente protegidos. 

 

Como ya os hemos explicado desde este blog de las villas vacacionales Villalia destaca la integración de la creación artística en el territorio. La isla entiende el arte como un refuerzo  de la propia cultura, pero también desde la consciencia de que embellece Lanzarote y aporta un valor añadido para el turismo.

A lo largo de estos últimos años se han ido recuperando espacios degradados y poniendo en valor los paisajes agrarios.

 

La integración de la obra de César Manrique en el paisaje lanzaroteño, denominada simbiosis Arte – Naturaleza / Naturaleza – Arte, ha sido tenida en cuenta como uno de los elementos en los que se ha sustentado la declaración, pues constituye un ejemplo de intervención armónica del hombre en su entorno. El trabajo y la filosofía de César Manrique, su pensamiento y sus propuestas para su isla natal han supuesto avances hacia el desarrollo sostenible mucho antes de que se acuñara el término.

Entre los factores  otros factores que han influido en la declaración de Lanzarote destaca la presencia de espacios naturales de interés, incluyendo el Parque Nacional de Timanfaya, la existencia de un alto nivel de cultura medioambiental en la población insular, la presencia de un extenso catálogo de obras singulares adaptadas al medio y la conservación de un modelo de intervención territorial agrícola que representa uno de los patrimonios más singulares y bellos que puedan encontrase en la extensa cultura insular del planeta.

 

 

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