Si has reservado ya tus vacaciones en una de las villas vacacionales que Villalia tiene en Lanzarote, o aún estás sopesando diferentes destinos, te contamos algunos de los lugares que no debes dejar de visitar si vienes a esta isla canaria. Lanzarote tiene una naturaleza espectacular, no en vano fue declarada Reserva de la Biosfera en octubre de 1993 por la UNESCO.

 

 

Las playas de Papagayo se encuentran muy cerca de muchas de nuestras villas vacacionales  y son uno de los grandes tesoros naturales de la isla. Llama la atención el particular tono azul de sus cristalinas aguas, los siete kilómetros de arena que las forman (divididos en diferentes playas y calas) y las rocas basálticas se pueden contemplar por todas partes. Estas playas son una prolongación del Parque Nacional de Timanfaya. Este Espacio Natural Protegido abarca 35.029 hectáreas (más del 40% de la Isla) y es  un fascinante lugar poblado de cráteres y géiseres que constantemente se compara con la superficie lunar.

El Timanfaya puede recorrerse a lomos de un dromedario desde el llamado “echadero de camellos” y se puede comprobar aún la intensa actividad volcánica que existe bajo la superficie. Una vez aquí hay que seguir la Ruta de los Volcanes y subir al mirador de Montaña Rajada, que ofrece una espectacular panorámica de este lugar único.

Otro lugar que tiene unas vistas que merece la pena disfrutarse es el Mirador del Río, situado al norte de la isla. Para esta visita es conveniente reservar por lo menos una hora. Es una las creaciones más características de César Manrique y está en lo alto del Risco de Famara, a 474 metros de altitud. Desde esta peculiar obra arquitectónica que es como un enorme ventanal integrado en una roca, se puede ver el  Parque Natural del Archipiélago Chinijo en medio del Atlántico. 

Tampoco debes de dejar de visitar dos de las obras más emblemáticas de César Manrique, la Cueva de los Verdes y los Jameos del Agua, que el artista canario describió como “el nightclub más bello del mundo”. La palabra “Jameo” es aborigen y hace referencia a los huecos que se crean al desplomarse el techo de una gruta volcánica por su peso o por la acumulación de gases. Las cavernas y túneles que se formaron en el interior de la isla debido a las erupciones del Volcán La Corona las  transformó este creador en un escenario único que aúna arte y naturaleza.  

De las entrañas del Volcán La Corona también surge La Cueva de los Verdes,  una impactante gruta integrada dentro del Monumento Natural del Malpaís de La Corona.

Esta formación geológica genera sorprendentes ilusiones ópticas producto de la combinación entre el relieve de las rocas, las filtraciones de luz y los reflejos del agua.

La Fundación César Manrique, en Tahiche, el Museo Internacional de Arte Contemporáneo de Lanzarote, o  el Jardín de Cactus son algunas de las obras de este genio que “modeló” la naturaleza de la isla. Pero si hay otra cosa característica de Lanzarote son sus tradicionales casas blancas que crean un hermoso contraste con los colores de la tierra de la isla. Para disfrutar de esta imagen con tranquilidad, es aconsejable darse un paseo por Yaiza, Teguise o visitar las calles de Arrecife.

El mar que rodea la isla también es uno de sus principales atractivos. No sólo si te gusta practicar deporte, ya que el clima y las características de Lanzarote han hecho de ella un destino perfecto para los aficionados a varias disciplinas deportivas. Alquilar algún barco, o tomar alguna embarcación turística es una de las formas más agradables de contemplar la belleza de la isla desde el Atlántico.

 

 

Tanto si eres aficionado al vino, como si simplemente te gusta la naturaleza o tienes curiosidad por conocer la ingeniosa forma de cultivo con el que los campesinos consiguieron proteger las vides del viento, visita La Geria, un paisaje protegido muy característico que da lugar a los famosos caldos de la isla. 

 

 

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